Olores imprudentes
Mis mayores queriéndome,
olvidándose de mi.
Mis dientes frágiles cayéndose
¡quizás solo fue un maldito sueño!
Odiándome.
Lo único que veo es la interminable piel marcada de mis manos,
la saciedad estomacal y visual,
las acciones reparadoras del psicoanálisis.
El olor a la cloaca derramada
acompaña la cálida noche.
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